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Gracias por el fútbol

Sep 14, 2023
Churqui Basualdo, un ícono de Afuco de Villa María, se emociona ante el título ganado. Churqui Basualdo, un ícono de Afuco de Villa María, se emociona ante el título ganado. Luciano Giusti

Andrés Marcelo García, el 9 de Sportivo Desamparados de San Juan, encara por la derecha y de manera precisa anota el segundo gol de su equipo ante Afuco de Villa María. Hay delirio, felicidad y después del partido muchas lágrimas. 

Es que esos muchachos de más de 49 años nacieron jugadores de fútbol y jugadores de fútbol morirán. Así lo sienten. Desde las inferiores en el Víbora, desde el paso por el profesionalismo, hasta este presente en el mediodía de Garupá, en la cancha de Crucero y en la final del Nacional categoría Super Maxi.  

Un rato antes Mario Oscar Espínola, referente del fútbol misionero se emocionó. Su equipo, Tierra Colorada salió campeón y fue elegido la figura. “Nos traen del pasado”, diría de manera emotiva. La cancha, el entorno, el nivel de juego, la foto del grupo, la Copa elevada, la nota posterior. Todas son secuencias que acaso vivieron en otros tiempos, pero que vuelve en este Nacional.

Y un rato antes Churqui Basualdo, DT de Afuco Master, se agacha, se toma la cabeza y viaja a las sensaciones que el triunfo da, después del sacrificio de un año por estar en el torneo. Quizás algunos no comprendan. Crean que se trata de un viaje donde patean un rato la pelota. Pero no. Estos muchachos entrenan, desafían la edad, se paran tácticamente y buscan en lo individual la técnica que supere al rival.

Un título a los 50 años tiene el mismo valor que ganarlo en tiempos de Primera. Por eso se puede ver en cada previa un grupo que se abraza y se desea suerte. Una arenga que viaja con el tiempo. “Vamos muchachos, hicimos un sacrificio grande para estar acá”. Y ahí van a la cancha.

La devoción por el fútbol, por ese cosquilleo que nos atrapa de purretes, desde el partido en la vereda o en el potrero inolvidable. La devoción de Ramón Atencio que siente la misma adrenalina de sus tiempos en Ledesma de Jujuy donde era compañero del Burrito Ortega. Y ahí está en Crucero del Norte, campeón con Los Varela de Catamarca y mostrando la imagen de la Virgen de Luján, Patrona de la Argentina. Atencio grita fuerte “Catamarca”. Sentido de pertenencia y orgullo por su provincia. Como cada uno de los participantes de la edición XXIX del Nacional de la Asociación Argentina Veteranos Fútbol.

Hay jugadores de 60 y 70 años o más. Hay un espíritu que se renueva en cada edición. Y nuevos campeones. San Rafael Master le gana a Argentino Norte de Pico Truncado. Y el elenco perdedor aplaude al ganador y luego se confunden en una foto. Todos juntos. El fútbol de veteranos se une en esa instantánea desafiando kilómetros de distancia. El país se une en Misiones.

Los tres días de competencia van quedando en la memoria, como la entrega de medallas para cada jugador, el Fair Play para las delegaciones más correctas, el premio al jugador destacado y las Copas del campeón y el subcampeón. Y ahí está Cacho Repetto o Cacho “Respeto”. Tiene 85 años, el torneo lleva su nombre y arenga a los muchachos en la cena de entrega de premios. El médico de los humildes, como lo bautizaron, les habla de fútbol con una filosofía inigualable. “Repetto, Repetto”, se escuchó el sábado en la voz de los 1200 jugadores presentes en el Salón Alemán, donde brindaron por el fútbol, por la vida y la amistad.

Ahora es el turno de los Seniors y Maxi. El Nacional crece. Va por sus 30 años y se festejará como nació. Jugando a la pelota, cultivando la amistad, defendiendo la camiseta que representa a cada provincia. Y literalmente: de Ushuaia a La Quiaca.

Y manteniendo la llama viva. Porque el fuego, el fuego jamás se apagará.

Texto: Ezequiel Re